El sector hostelero se caracteriza por su dinamismo y por el contacto constante entre empleados y clientes. Sin embargo, esa interacción también puede derivar en situaciones de acoso laboral o sexual si no se cuenta con medidas claras de prevención y actuación. Por ello, Horeca Zaragoza insiste en la importancia de que todos los establecimientos dispongan de un protocolo específico que garantice entornos laborales seguros y respetuosos.
Contar con un plan de prevención no solo es una obligación legal —en cumplimiento del Real Decreto 901/2020, que desarrolla la Ley de Igualdad—, sino también una muestra de compromiso con la salud emocional y el bienestar del equipo. Un protocolo bien diseñado protege a las personas trabajadoras y refuerza la reputación del negocio ante empleados y clientes.
Elementos clave de un buen protocolo
Un plan eficaz debe incluir, en primer lugar, una definición clara de lo que se considera acoso, con ejemplos que ayuden a los empleados a reconocer comportamientos inapropiados. También es fundamental disponer de un canal confidencial de denuncias, accesible para todo el personal y que garantice la protección de quienes informen sobre posibles incidentes.
Asimismo, el documento debe contemplar medidas disciplinarias proporcionadas y transparentes frente a las conductas de acoso, y establecer programas de formación continua para que la sensibilización se mantenga viva en el tiempo. La formación y la comunicación interna son, en definitiva, las mejores herramientas para prevenir y detectar a tiempo cualquier situación de riesgo.
Cómo aplicarlo en el restaurante
La clave está en implicar a todo el equipo. Desde la dirección hasta el personal de sala y cocina, todos deben conocer las normas y saber cómo actuar. Organizar sesiones de formación periódicas, informar sobre los canales de denuncia y facilitar el acceso al protocolo son pasos esenciales para construir un entorno laboral seguro.
En estos procesos, recomendamos apoyarse en entidades especializadas como DAXIA, que ofrecen asesoramiento para diseñar e implementar protocolos adaptados a la realidad de cada establecimiento. Su experiencia permite garantizar el cumplimiento normativo y asegurar la protección de empleados y empleadores.
Compromiso y cultura preventiva
La prevención del acoso no es solo una exigencia legal: es una inversión en bienestar, confianza y productividad. Los negocios hosteleros que apuestan por una cultura de respeto y convivencia fortalecen su equipo y proyectan una imagen responsable ante la sociedad.